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Mostrando entradas de diciembre, 2009

De cómo se salvó el conejo volador

...Entonces se me iluminó la mirada. Y el conejo descubrió que podía volar. Se desplomó por los aires y desplegó sus alas imaginarias. Dejó atrás la amargura y se encontró con prados hermosos.Ah, ¡que extraordinario volar por la simple voluntad de hacerlo!, impulsado por el suave aletear de sus patitas, convertido en una nube libre propiedad del firmamento. Era un lirio, era otro animal, atraído por la proximidad de las alturas, repelido por la dura realidad del suelo. Y desde arriba, allá a lo lejos, agitaba su rabito saludando al perro y el perro le respondía el saludo creyéndole una mariposa. Poco a poco, el conejo se fue alejando; se volvió una corriente, se volvió algo impropio del suelo y se convirtió definitamente en algo que no podía ser conejo, que no volvería a ser conejo. Se convirtió en soñador. Y de este modo, el conejo estaba salvado. Un día volvió a la tierra y corrió por el prado, y no tuvo más miedo: el conejo no podía ser alcanzado. Sólo se eleva, se eleva, se eleva. ...