Nuestra colección
De recuerdos, de cadencias,
De videos,
Está obsoleta desde hace rato;
El dvd en puerta
Nos obliga a olvidarlos.
Tu te has dado cuenta
De que el tiempo
Ya no es el tiempo,
Sino más bien la prisa;
Ya no hay tiempo
Para desperdiciarlo
¡Todo se ha agotado!
Del cajón de los recuerdos,
Sacaré todo,
Todo lo de adentro,
Con mucho esfuerzo,
Con esfuerzo igual
A que si pudiera
Llenarlo de nuevo.
Se irán los amaneceres,
Los atardeceres,
Los anocheceres,
Los quehaceres,
Los calcetines...
Botaré las brisas,
La risa,
La última misa,
El eco derrocado
De cuando fui indecisa,
La sensación
Que alguna vez me provocaron
Las piedras calizas...
Se irán, al fin,
El polvo cósmico
De tus cartas,
Los desvelos,
El canto de las ranas,
Las luciérnagas,
Las florecitas enanas...
¡Bien! A la basura
Las imágenes prohibidas,
Los fines llorosos,
La fruta prohibida
Que se coló
Por nuestros ojos.
Y también al caño
Los sueños ahogados,
El vuelo de las aves,
Los pensamientos extraños
Y los mundos bizarros,
Tuyos y míos, serán olvidados.
Las melódicas notas
Del gotear salino,
El refulgente sol,
Cardiopatías de delfines
El coro parroquial,
Todo se irá.
No puedo retenerlo,
Aunque quisiera.
Me quedarán solo,
Por fuera,
Recuerdos míos
Que me son ajenos.
Fotografías que no conozco,
Niños extraños,
Lugares desconocidos,
Pensamientos raros,
Algos que son todo,
Menos míos.
El tiempo se los ha llevado.
Primero,
Quería olvidarlos,
Y hoy
¡Ya no quieren estar conmigo!
Ya no habrá manera de tomarlos,
Ni un video, un diario,
Un algo que me permita
Por momentos conservarlos.
Pero ¿y qué?
No serán míos,
Yo ya los habré olvidado,
Serán ilusiones,
Alucinaciones,
Actuaciones
Que querrá fingirme el mundo...
Y no podré creerle.
Bueno, al fin y al cabo,
Tengo alzheimer,
La edad acabó por arrejuntármelo;
Pero quizá al rato,
El maldito tiempo
Acabe también llevándoselo...
Lo olvidaré todo:
A ti, a mí,
Todo lo que me existió un día,
La alegría, lo que no podía,
Lo que acalló
Mi infancia y me dolía.
Entonces, hoy,
Hasta nunca:
Ojalá pudiera
El ínfimo vuelo
Durar para siempre,
Ser eterno,
Fingirse inmortal:
Ojalá las gotas
No las volviera agua
El deshielo.
O éste desterrarme
De mí misma
Fuera tan sólo
Irme de viaje
A mis otros “yo”.
Ojalá la vida
No fuera recuerdos,
Ni hoy mis recuerdos
Tuvieran que ser mi vida,
Los pocos instantes,
Que recuerdo,
De mi vida.
Cuando envejeces te puedes ir a donde te dé la gana y nadie te va a regañar si llegas tarde, no te piden credencial en los antros, te puedes dormir donde sea como los bebés.
Si dices groserías a los demás les da risa y si dices una pendejada te dicen: comprende a tu abuelito, se porta así por la edad. Así que puedes aprovecharte de muchas cosas porque nadie querrá echarle la culpa a alguien que se supone está senil; además te puedes gastar tu mísera pensión en lo que quieras y como ya no haces mucha actividad física, comes menos y empiezas a ahorrar... ja ja ja ja.
Otra ventaja de la vejez es que puedes causar remordimiento entre tus hijos y familiares diciéndoles que estás enfermo y que ya te vas a morir, que te queda poco tiempo con ellos y que mejor aprovechen quetodavía estás aquí, así los puedes chantajear para que te den cosas o te pichen un viaje. O de plano, amenazarlos diciéndoles que si no cooperan, los excluyes del testamento.
Ah también puedes pegarle a todos los niños que quieras, porque cuando eras chiquito te educaron de otra manera (con el cinto en mano, aunque no sea cierto) y como a tí te pegaban con la chancla, pues ahora tú quieres corregir a cintarazos a los hijos ajenos.
De verdad que será una buena época ésa de estar viejo, a pesar de todos los males que nos esperen a consecuencia de nuestros malos hábitos juveniles. Y si por ejemplo, les da alzheimer de verdad, pues hagan todo lo que quieran sin remordimiento, que al cabo se les va a olvidar.
A veces anhelo ya ser vieja, cuando ya te queda poco tiempo de vida tiendes a ser más optimista (o al menos eres un pesismista más gracioso). En fin, ya se me acabará la vida. Sin querer ya caasi llego al cuarto de siglo, o sea que he vivido aproximadamente un tercio de mi vida.
Creo que ya me estoy poniendo pesimista. En fin, la mejor recomendación para envejecer bien es vivir bien.
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